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jueves, 25 de agosto de 2022

La batalla en verso: los poetas mileniales frente a lo comercial, lo digital y lo viral

 

La batalla en verso: los poetas mileniales frente a lo comercial, lo digital y lo viral

La antología ‘Millennials: nueve poetas’, de Alba Editorial, pone bajo la lupa a una nueva generación en España. Cada vez se vende más poesía, ¿pero cuánto tiene que ver en ello la “poesía de Instagram” y cómo es recibida entre los autores y lectores más tradicionalistas?







¿Escriben distinto los nativos digitales? ¿Supone Internet un cambio en el contenido y la forma de los poemas, y no solo en su distribución? En La lira de las masas (Páginas de Espuma, 2019), Martín Rodríguez-Gaona defiende que, puesto que el público virtual no atiende a los viejos circuitos (editoriales de prestigio, Academia o poetas veteranos), la red habría dado lugar a lo que él llama “poesía pop tardoadolescente”, una escritura nueva que busca el entretenimiento y la identificación de sus lectores, pero que no se relaciona con la tradición (tampoco mediante la ruptura, así que no podría resultar realmente original). Millennials: Nueve poetas, la reciente antología de Gonzalo Torné para Alba Editorial, viene a desmentirlo. Según el antólogo, “la red acelera los primeros pasos del poeta, pero no impone ninguna marca en su escritura”.

Luna Miguel, una de las seleccionadas, lo explica así: “La influencia del mundo digital en la poesía contemporánea (la que leo publicada en papel y la que encuentro en Twitter o Instagram) no deja de ser anecdótica. Más temática que formal. Hace diez años había quien podía escandalizarse de que en un poema apareciera la palabra WhatsApp, igual que imagino a la peña conservadora extrañándose cuando se empezó a mencionar la televisión en la literatura”. “Lo que se ha transformado”, indica Laia López Manrique, poeta, coordinadora de Revista Kokoro y docente, “es la imagen de los y las poetas, mediada por las demandas de lo virtual y de lo inmediato. ¿Pero eso altera el modo en que se fragua cualquier escritura? Para mí, desde luego, no.”



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En general, Internet habría modificado los hábitos de los lectores y también su manera de acceder a la poesía, aunque no la naturaleza de esta. Pero existen algunas excepciones: poetas como Juan de Beatriz, flamante Premio Emilio Prados por Cantar qué, que han aprovechado los avances tecnológicos y mediáticos y la proliferación de mundos virtuales para elaborar su poética. En sus palabras: “Si la red es una metáfora de la totalidad de lo real, el libro de tecnopoesía constituirá un ancho espacio, donde todo tenga cabida”. Además, Juan tiene una interesante teoría sobre el acercamiento de los jóvenes a la escritura poética que podría explicar su proliferación: “El joven actual genera una cantidad de textos sin precedentes, al margen de su calidad, rigor o función. Esta ingente cantidad de texting facilita un trasvase intuitivo e inmediato entre la escritura digital (cotidiana y funcional) y la escritura literaria. El pie de foto en Instagram, esa respuesta algo más meditada de WhatsApp o la reflexión apuntada a la carrera en las notas del móvil se convierten hoy, de modo muy natural, en el germen de un poema”.

Si la discusión sobre si existe o no una escritura específicamente milenial ya es, en según qué lugares, tensa; en estos mismos rincones de Facebook y de Twitter los ánimos terminan de encenderse cuando se toca el fenómeno de los superventas. Durante muchos años la broma había funcionado, porque, seguramente, se acercaba a la realidad (”¡en España hay más poetas que lectores de poesía!”); pero hoy existen libros de poemas que se exhiben en los escaparates de las librerías y que despachan miles de ejemplares. Según datos del Ministerio de Cultura, en 2019 (último año que recoge el Análisis sectorial del libro 2020) se editaron un 16,7% más de libros de poesía que el año anterior. En la última década, prácticamente cada año ha marcado un récord. La poesía llega cada año a más lectores y cada vez viaja más deprisa, y esta aceleración no podría entenderse sin Internet y las posibilidades que ofrece para que circulen los textos.

Muchos de sus autores (Defreds, Marwan, Irene X) cuentan con decenas o cientos de miles de seguidores en Instagram. Una de las editoriales que más superventas acumula en su catálogo es Espasa y una de sus editoras, Viviana Paletta, justifica así su éxito: “Considero que la repercusión masiva de ciertas publicaciones tiene que ver con la afectividad y con la sentimentalidad a flor de piel, plasmada de una forma accesible”. De manera más técnica, Juan de Beatriz desmenuza estos superventas: “Una de las singularidades del best seller es la autofagia referencial, el adanismo literario y la desconexión parcial con una determinada tradición estética. El manido yo lírico ahora, ha devenido en un yo hipertrofiado, autocomplaciente y naíf”. No obstante, no considera que este sea un fenómeno negativo: “En su día, la deglución mercantilista del género despertó ampollas en el mundillo poético, porque se trata de un ámbito muy rígido. No es mala cosa que el mercado editorial haya encontrado una bolsa de oxígeno”.

También en términos de mercado, Luna Miguel, con una larga experiencia dentro del mundo editorial, se muestra favorable y desarrolla: “Como en todos los géneros, en la poesía hay producciones más comerciales, más asequibles, más virales. Esto en narrativa lo entendemos muy bien, ¿por qué no en poesía? Decía Claudio López Lamadrid, mi maestro, que de los 10 autores que publicaba solo 1 o 2 le eran rentables, pero lo suficiente como para poder editar y promover la literatura de los otros 8. En parte, como escritores de nicho, debemos estar agradecidos a la viralidad de otras compañeras”.

Otro de los puntos más debatidos es el de si existe una transferencia de público que empiece consumiendo a los llamados “poetas de Instagram” y termine por acercarse a propuestas más exigentes. “Yo misma lo he vivido”, prosigue Luna. “Hay lectoras de Elvira Sastre o Irene X que han llegado a mí después de leerlas. Y quiero pensar que después de haber llegado a mí habrán podido acceder a Berta García Faet o a Elizabeth Duval”. Sin embargo, Laia López Manrique, en permanente contacto con sus alumnos, no es optimista a ese respecto: “Puede que haya una transferencia azarosa en algunos casos, pero no tengo ninguna confianza en que eso suceda como regla general. La literatura en la enseñanza secundaria, al menos en la escuela pública, se enseña poco y mal. No disponemos de tiempo ni de recursos suficientes para desarrollar un diálogo complejo al respecto. En ese contexto, la poesía es una hormiga que se ve lateralmente afectada, sí, pero no deja de ser un grano de arena más en un desierto”.

Hablar de poesía es también hablar de precariedad y de unas instituciones anticuadas, conservadoras y parciales. Por eso a Luna le molesta que todas las controversias ocurran del lado de los autores “y no sobre los nefastos sistemas de premios públicos, ni sobre la tensión entre las editoriales independientes y las grandes, ni tampoco sobre el peso de la academia sobre los que están empezando a publicar”. Laia señala que en el ámbito poético “los escritores, son quienes se ven obligados a hacer el trabajo de puente entre su propia obra y la visibilidad de la misma”. Algo cansado que nunca se menciona, y que ocurre porque “las instituciones privilegian unas pocas propuestas”. Con todo, editoriales valientes como La uÑa RoTa, Ultramarinos, Letraversal, Cántico o La Bella Varsovia (que acaba de incorporarse a Anagrama) se han consolidado como alternativa al “agotado paradigma editorial clásico” que “no huele ni de lejos las nuevas derivas estéticas de la poesía joven española”, en palabras de Juan.

Pero el mundo de la poesía también sale de sí mismo y se asoma a la realidad sobre (y desde) la que escribe. Siempre se podrán encontrar dos vetas: la de algunos poetas dedicados a revelar la oscuridad de las cosas mediante intuiciones, hallazgos y figuraciones existenciales y la de otros más atentos a su entorno, decididos a intervenir social o políticamente. Se podría decir que las poetas de este último grupo han alcanzado notables éxitos en los últimos tiempos, anticipando la centralidad del feminismo, practicándolo durante su actividad poética e incorporándolo a su discurso. Viviana expone: “La poesía es movilizadora, individual y socialmente. La verdadera poesía siempre ha cuestionado el estado de las cosas, los valores dominantes en cada tiempo. Y fue así en el feminismo, en el que tantas poetas se adelantaron a una lucha que hoy interpela a todos; y lo veo ahora en la ecopoesía o la escritura migrante: movimientos poéticos que llevan a un nuevo saber y al compromiso en muchos casos”.

El del feminismo es el caso paradigmático, el mejor ejemplo de cómo la poesía contemporánea puede alcanzar la conciencia de sus lectores. Luna confirma que la poesía permite intervenir en el debate público (además de generar debates íntimos), y de paso, para terminar, ofrece unas cuantas referencias: “Estoy convencida de que la poesía permite llegar a esos lugares. Al menos en la cuestión feminista, confío en los despertares que hayan podido causar Audre Lorde, Adirenne Rich, Forough Farrojzad, Anne Carson, Koleka Putuma o María Salgado”.


El País, ICON, 13.marzo.2022

La poesía de internet y sus guiños

 

La poesía de internet y sus guiños

3. Agosto.2022





Lo que hasta el día de hoy podemos conocer como ciberpoesía, o poesía creada y difundida a partir de los recursos que nos proporcionan las nuevas tecnologías, puede encontrar sus más importantes antecedentes con personajes de la talla del gran Guillaume Apollinaire, quien tomaba como inspiración el agua de lluvia; pero también hay una fuerte influencia de los llamados poetas concretistas, un movimiento de vanguardia europeo nacido en la década de los 50 y que tenía como principales características el uso de efectos gráficos, en donde la poesía se acercaba al lenguaje del diseño. Sin embargo, fue justamente el poeta y crítico literario francés más importante del siglo XIX, Mallarmé, quien utilizó recursos impregnados de “tecnología” para hacer del lenguaje un novedoso producto cultural, visual, gráfico y sonoro.
 
Hoy en día la ciberpoesía, o también llamada poesía electrónica, se caracteriza por el empleo de diversos recursos tecnológicos que van desde el hipertexto, la animación bi o tridimensional, hasta las más avanzadas interfaces de realidad virtual.
 
Evidentemente con el nacimiento de la ciberpoesía, surgieron varios personajes pertenecientes a generaciones nacidas entre 1980 y 1990; ciberpoetas de diferentes mundos y rangos cualitativos, pero en general muy conscientes de cómo la democratización y acceso indiscriminado a la red implica un medio para exponerse ante el mundo, así, tal cual y sin filtros.
 
En palabras de Rafael Morales Barba, filólogo experto y docente de la Universidad Autónoma de Madrid, la llegada de estas nuevas generaciones ha significado un aluvión de poemas de crisis, pulsiones afectivas o malestar inmediato, y del que los prosumidores (productores y consumidores) se alimentan día con día.Lo que queda muy claro, es que el prestigio de la poesía proviene del papel, aunque también hay que tener claro que el medio no hace al poema.
 
Hoy se pueden leer y escuchar a algunos de los íconos de esta nueva corriente, los influyentes Marwan, Luna Miguel o Elvira Sastre, por citar solo a algunos de los representantes del paisaje youtuber y otras redes sociales, quienes además de tener un inusual número de libros publicados en editoriales tanto importantes como independientes, forman parte de comunidades literarias cibernéticas siendo miembros de una red donde tejen sus versos miles de escritores más. Y justo ahí es donde podríamos encontrar los puntos negativos de la ciberpoesía, pues la saturación y la indiscriminación ayudan tanto a dejarse ver, como a mimetizarse y perderse entre tantos nombres y calidades dispares, porque aquí no hay antologías, como en el papel.
 
Es importante hablar de calidades, sin duda, y habrá que puntualizar que hay material de buena manufactura, teniendo en cuenta que los textos son publicados sin ningún filtro literario; sobran, por supuesto, los que son carentes de recursos o herramientas retóricas, y donde abunda  la autorrepresentación y temas tocados apenas en la superficie; estos conviven junto con otros que han llegado a la edición impresa (sin que esto implique necesariamente un salto cualitativo), como es el caso del español hijo de palestinos Marwan, quien además de cantar sus versos, tiene ya publicados y bien ubicados en las mesas de las librerías de los más vendidos, cinco manuscritos de poesía que han logrado enganchar a un sector de nuevos lectores que cada vez se van metiendo más al mundo de esta otra poesía y los puntos positivos que pueda traer.
 
Estas comunidades líricas, abiertas, múltiples y llenas de matices se caracterizan también por su participación en revistas digitales y talleres, webs y blogs como la Revista Kokoro, Voz Vértebra, la Antología de Poesía Futura o el seminario Euraca, cuyos editores están luchando por crear una nueva identidad generacional de cibernautas capaces de exigir ciberpoesía, en sus palabras, de calidad. 





martes, 19 de julio de 2016

La poesía se alía con la Red


La línea de los poemas claros, directos y precisos parece conquistar a una nueva generación de lectores. 

El ciberespacio ha contribuido a su propagación.


Alberto Manzano (izquierda), Marina Oroza y Javier Corcobado, antes de la lectura de poemas en la Feria del Libro. 



Hay una distancia imaginaria entre prosa y poesía que hoy parece más corta. Casi de repente, los poetas venden miles de ejemplares y sus lectores forman colas en la Feria del Libro de Madrid. Algo pasa en la poesía. Pasa que tienen que pasar todavía más cosas, según Manuel Vilas (1962), que acaba de reunir su obra poética desde 1980 y el pasado domingo llegó desatado al Retiro. “Los poetas tienen que dejar su pedestal absurdo” y contar el mundo como lo haría un periodista o un novelista, con un lenguaje “contundente, claro, preciso y literario a la vez”. Algunos han empezado a hacerlo, y el resultado es que “la poesía vuelve a las librerías y se venden miles y miles de ejemplares”. Se remite a Octavio Paz: “La poesía ha de salir de las catacumbas”.
Karmelo Iribarren (1959), cuyos versos vertiginosos caben en unas pocas letras, salió, y en plena Feria volvió a extrañarse “de la variedad de gente que me lee: jóvenes, viejos, trabajadores, catedráticos. Hasta algún crítico literario”. La poesía, “por más que les pese a algunos, no es un coto cerrado para amiguetes; es un lugar de encuentro”. En ese espacio inesperado ha sucedido lo impensable: que este género ha inventado lectores que no existían. De repente, son miles, y jóvenes. “Algo se ha removido, y me parece digno de mención, y quizá de estudio”, dice Jesús Munárriz, editor de Hiperión, cuya caseta se visita en la Feria como si fuese un templo.
Elvira Sastre, Diego Ojeda, Escandar Algeet, Victoria Ash, Marwan, Irene X o Defreds son nombres, en algunos casos vinculados a la canción, que llevan más de dos años transformando el modo de comprar poesía. Loreto Sesma (Zaragoza, 1996) llegará este fin de semana a la Feria para firmar 317 kilómetros y dos salidas de emergencia, con el que ha vendido más de doce mil ejemplares. De un modo distraído, distintos movimientos habían estado ocupando las calles, hasta que “el murmullo acabó convirtiéndose en un fenómeno gracias a los blogs,las redes sociales o, como en mi caso, YouTube”, señala. “La poesía ya no es lo que era, aunque bueno, en realidad nada lo es”, añade. De hecho, Vilas admite que a él lo ha influenciado más Lou Reed que Juan Ramón Jiménez. “Estamos ya en un territorio fronterizo”, en el que importa “ganar lectores para la poesía”. Y al fin está pasando.
El fenómeno asombra a los más incólumes. “Nunca, nunca, ni con Ángel González, ni con Miguel Hernández, ni con Gil de Biedma, ni con Machado, se acercó tanta gente a la poesía como ahora”, afirma Chus Visor, que editó su primer libro de poemas en 1968. En su catálogo también hay mucha cultura popular, como Bob Dylan, Leonard Cohen, Violeta Parra o Joaquín Sabina. Pero esto es diferente. “Me pregunto si estos jóvenes que compran tanta poesía seguirán leyendo dentro de cinco años, y si darán el salto a autores más exigentes”. Elena Medel (1985), una de las poetas más exquisitas de su generación e impulsora de la editorial La Bella Varsovia, admite que “en un principio creí que los lectores de una escritura se interesarían por la otra, pero cada vez me parece más evidente que no ocurrirá así, y que ambas discurren en paralelo”.
Munárriz aviva cierta esperanza en los lectores jóvenes. Cuando aparecen, siempre es posible que, en su entusiasmo, “un día descubran que existen Rilke, Rimbaud o Hölderlin”, y que la poesía, cuando es buena, lo será sin importar los siglos que pasen; es buena para siempre.
Luis Alberto de Cuenca (1950), Premio Nacional de Poesía en 2015 por Cuaderno de vacaciones y una de las voces más reivindicadas por los nuevos creadores, enfatiza que “la poesía es una manera de vivir la historia”, que no puede soslayar que la realidad es tecnológica. Internet y las redes se han vuelto herramientas para incidir en el entorno. Paradójicamente, los jóvenes autores no son sociales, sino intimistas. “Su poesía es neorromántica, fácil, cercana, hermosa, con una sensibilidad a flor de piel”. Su impacto, sea como fuere, cree que beneficia a la poesía en general. Elena Medel juzga que esta escritura clara y directa, quizá “más anclada en la música que en la literatura”, no está sirviendo para dar mayor visibilidad a la poesía más canónica. Salvo algún nombre con una trayectoria prolongada, aquélla “sobrevive como puede en las librerías más fieles”.
En tal escenario, la Feria del Libro llega como un milagro puntual. Con tantas librerías sin apenas sección de poesía, “aquí podemos mostrar todos nuestros títulos”, indica Chus Visor. De hecho, sólo en la Feria pasa algo tan fascinante, dice Munárriz, como que el primer día “se presenten algunos lectores y soliciten nuestro catálogo, que seguimos editando, y a la vuelta de unas jornadas regresen con los títulos que quieren subrayados”.



“LA INTENSIDAD TIENE QUE VER CON LA JUVENTUD”


Marcus Versus (1978), editor de los sellos Harpo y Ya lo dijo Casimiro Parker, asume que la poesía "se ha fortalecido con elementos musicales y teatrales, al más puro estilo juglar, pero su esencia se mueve por vertientes sólidas que evolucionan muy despacito". En el fondo, "espero de la poesía que no se utilice como arte puramente estético, sino para el mundo y las personas". Abelardo Linares, al frente de Renacimiento, incide en que los calendarios no miden adecuadamente el tiempo de la poesía: la llegada de "una nueva época" siempre se conoce "con retraso". Aunque la poesía nace de una “intensidad que tiene que ver con la juventud”.


Artículo original:
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/09/actualidad/1465495221_846563.html



viernes, 29 de mayo de 2015


LA PERMANENCIA EN EL MUNDO DIGITAL

Y escribimos y dejamos todo expuesto a la vista de todos. Y no sabemos qué se hace con ello, quién lo mira, quién lo lee, qué piensa de ello.  Lo dejamos expuesto y ya está. Como los artistas que terminan la obra y la dejan por ahí, tirada, sin interesarse por su destino ni por su influencia en el resto de la humanidad.
Lo dejamos expuesto y ya está.

José Angel Cilleruelo lo cuenta en su bitácora EL VISIR DE ABISINIA:

"Qué difícil orientarse en el bosque de paradojas que rodea lo literario. Escribo unas palabras en un papel y sé que no hay nadie detrás, y sin embargo, la densidad de una tradición las abriga y les da sentido. Escribo en la pantalla otras palabras que al instante fluyen en la red y sé que inmediatamente alguien las lee, y sin embargo, con qué desamparo se quedan ahí, tiritando. Sale el libro de imprenta y apenas alcanza a un centenar de personas, y sin embargo el libro es una obra. Existe una bitácora, y es como si no existiera nada."

Estas sensaciones, de desamparo o desasosiego, son recurrentes en los artistas de la Red.

jueves, 10 de marzo de 2011

lunes, 17 de enero de 2011

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Hablan los poetas, tú escuchas



Frente a mis reticencias sobre el
recitado de poesía versus poesía leída, triunfa el altruísmo y la filantropía. De ahí que inicie en estas fechas la difusión de las múltiples voces grabadas de poetas recitando sus propios escritos, para todo el planeta y para todos los tiempos.

Se inicia la serie con Ana Rosetti, Ángel González y Antonio Colinas... se ofrecerá todo cuanto sea posible, a partir de ahora.

Hablan los poetas, tú escuchas... (es gratis) :

Los poetas y su voz - 1